En la sencillez del pesebre, el Niño Jesús nos recuerda que el amor de Dios se manifiesta en lo pequeño y humilde. Su nacimiento nos invita a abrir el corazón, a vivir con alegría y a compartir el amor con quienes nos rodean.
Que el Niño Jesús renueve nuestra fe y llene de paz nuestros hogares.


